Aquelarre: origen, historia y significado de la palabra más oscura del castellano

Bosque medieval nocturno evocando el origen del término aquelarre

La palabra aquelarre es una de las más singulares del castellano: tiene origen vasco, significado literal perfectamente mundano y una carga histórica y simbólica extraordinaria. Procede de las palabras vascas aker, que significa macho cabrío, y larre, que significa prado. Aquelarre es, literalmente, el prado del macho cabrío. Que una palabra tan prosaica haya acabado designando las reuniones nocturnas de brujas y brujos con el diablo dice mucho sobre cómo la Inquisición y el folklore popular transformaron el paisaje lingüístico y cultural de la España medieval.

El concepto de aquelarre como reunión nocturna de brujas bajo la presidencia del diablo, representado como un macho cabrío negro al que los asistentes rendían pleitesía y con el que participaban en ceremonias obscenas, fue desarrollado sistemáticamente por los inquisidores y teólogos del siglo XV como parte de una nueva teoría del crimen de brujería. El libro Malleus Maleficarum, publicado en 1487, codificó esta imagen y la difundió por toda Europa, contribuyendo a desencadenar la gran caza de brujas que duró hasta bien entrado el siglo XVII.

En España, el caso más célebre de aquelarre fue el de Zugarramurdi, un pequeño pueblo navarro cerca de la frontera francesa donde la Inquisición española procesó en 1609 a decenas de personas acusadas de participar en reuniones diabólicas en una cueva cercana al pueblo. El proceso de Zugarramurdi fue documentado exhaustivamente por el inquisidor Alonso de Salazar Frías, quien paradójicamente llegó a la conclusión de que no existía ninguna evidencia real de brujería y que las confesiones habían sido obtenidas mediante tortura o sugestionadas por el pánico colectivo. Su informe, enviado a la Suprema Inquisición en Madrid, contribuyó a frenar los procesos de brujería en España y es considerado hoy un documento pionero del pensamiento escéptico en este ámbito.

La cueva de Zugarramurdi, escenario de los supuestos aquelarres, existe todavía y puede visitarse. Es una formación kárstica de dimensiones considerables por la que discurre un arroyo, con una atmósfera ciertamente impresionante. Hoy es uno de los destinos turísticos más visitados de Navarra y acoge cada año, en torno al solsticio de verano, una recreación festiva del aquelarre que mezcla el folklore local con el turismo cultural. La cueva y el pueblo tienen también un museo dedicado a la brujería y a los procesos inquisitoriales que contextualiza históricamente uno de los episodios más oscuros y fascinantes de la historia del norte de España.

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