Avicena: el médico persa que inventó la cuarentena y la medicina preventiva

Avicena nació en Afshana, cerca de Bujará, en el año 980 d.C. Fue un niño prodigio que según sus propios escritos había memorizado el Corán y dominaba la gramática árabe con diez años, y que a los dieciséis ya ejercía la medicina. A los dieciocho años curó una grave enfermedad al sultán Nuh ibn Mansur de Bujará y en agradecimiento recibió acceso a la extraordinaria biblioteca real.
Su obra más importante es el Qanun fi al-Tibb, el Canon de Medicina, una enciclopedia en cinco volúmenes que sistematizaba todo el conocimiento médico disponible. El Canon fue traducido al latín en el siglo XII y se convirtió en el texto médico estándar en las universidades europeas durante más de cinco siglos.
Entre sus aportaciones más notables está el concepto de cuarentena. Avicena formuló por primera vez de forma sistemática la idea de que ciertas enfermedades podían transmitirse a través del aire o del contacto con enfermos. Propuso que los viajeros procedentes de regiones con enfermedades epidémicas debían ser aislados durante un período de tiempo, antecedente directo de las medidas sanitarias modernas.
Avicena también realizó contribuciones pioneras en farmacología, describiendo más de 760 medicamentos y estableciendo un método de ensayo clínico rudimentario: probar los medicamentos primero en animales y luego en voluntarios humanos. Este principio de verificación experimental anticipa en varios siglos el método científico moderno.
Su sistema filosófico fue igualmente influyente. Sus comentarios a Aristóteles y sus obras filosóficas originales fueron estudiadas intensamente por los grandes escolásticos europeos, incluyendo Tomás de Aquino y Alberto Magno. La distinción entre esencia y existencia que desarrolló se convirtió en uno de los debates centrales de la filosofía medieval cristiana.
Murió en 1037 d.C., a los 57 años. Su tumba en Hamadán, Irán, sigue siendo un lugar de peregrinación y su imagen aparece en el billete de cien riales iraníes. Pocos intelectuales de la historia han tenido una influencia tan duradera sobre culturas tan diversas.
