SPQR: el significado del símbolo más famoso del Imperio Romano

La fórmula Senatus Populusque Romanus apareció en los textos latinos al menos desde el siglo II a.C. y se convirtió en la expresión oficial de la soberanía del Estado romano. Su significado era tanto jurídico como ideológico: reunía en tres palabras los dos pilares sobre los que descansaba la legitimidad política de Roma, el Senado como institución aristocrática y el Pueblo como fuente última de la autoridad.
El Senado Romano era la institución más antigua y prestigiosa de la República. Formado originalmente por unos trescientos patricios, fue ampliándose con el tiempo hasta incluir a plebeyos que habían ocupado magistraturas importantes. Los senadores controlaban las finanzas del Estado, la política exterior y la supervisión de las leyes.
El Pueblo Romano ejercía su soberanía a través de las asambleas populares, los comicios, donde se elegía a los magistrados y se aprobaban las leyes. La tensión entre el poder del Senado y los derechos del pueblo fue el motor de gran parte de la historia política romana, desde los conflictos entre patricios y plebeyos hasta las guerras civiles del siglo I a.C.
El acrónimo SPQR aparecía grabado en las águilas de plata que coronaban los estandartes de las legiones. Estos estandartes eran objetos sagrados cuya pérdida en combate era considerada una deshonra terrible. La recuperación de las águilas perdidas ante los partos por Augusto fue uno de los mayores triunfos diplomáticos de su reinado.
Con el tiempo, durante el Imperio, la fórmula SPQR se convirtió más en un símbolo ritual que en una descripción real del poder. Los emperadores cuidaron siempre de mantener las formas republicanas: Augusto nunca se llamó a sí mismo rey sino primer cino, y siguió usando el acrónimo en sus comunicaciones oficiales.
Hoy en día, las iniciales SPQR siguen siendo el símbolo oficial del municipio de Roma y aparecen en las tapas del alcantarillado, en los documentos del ayuntamiento y en la señalización urbana. Esta continuidad de más de dos mil años es uno de los ejemplos más extraordinarios de pervivencia simbólica de la historia.
