Cómo identificar las constelaciones en el cielo nocturno

Observar las constelaciones es una de las actividades más antiguas de la humanidad y, al mismo tiempo, una de las más accesibles. No se necesita telescopio ni equipamiento especial: basta con alejarse de la contaminación lumínica de las cis, esperar a que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos veinte minutos y conocer unos pocos puntos de referencia básicos para comenzar a leer el cielo como un mapa.
El punto de partida recomendado para cualquier observador del hemisferio norte es la Osa Mayor, la constelación más reconocible del cielo boreal. Sus siete estrellas principales forman la silueta de un cazo con mango largo que resulta inconfundible incluso desde zonas con algo de contaminación lumínica. Las dos estrellas del extremo del cazo, llamadas Dubhe y Merak, actúan como punteros naturales hacia la Estrella Polar, que marca el norte geográfico con una precisión de menos de un grado. Localizada la Polar, el observador tiene ya un sistema de orientación básico desde el que construir el resto.
Desde la Estrella Polar se puede encontrar fácilmente la Osa Menor, cuyo extremo del mango es precisamente la Polar. En dirección opuesta a las punteras de la Osa Mayor, siguiendo la misma línea imaginaria pero en sentido contrario, se llega a la constelación de Casiopea, que dibuja una W o M característica según la época del año y es especialmente visible en otoño e invierno. Casiopea y la Osa Mayor son circumpolares, es decir, nunca se ponen por debajo del horizonte en latitudes europeas y pueden observarse durante las cuatro estaciones.
En verano, el cielo del hemisferio norte está dominado por el Triángulo de Verano, una figura formada por tres estrellas brillantes pertenecientes a tres constelaciones distintas: Vega, en la Lira; Deneb, en el Cisne; y Altair, en el Águila. Son tres de las estrellas más brillantes del cielo estival y resultan fáciles de localizar incluso desde zonas semiurbanas. En invierno, el punto de referencia equivalente es Orión, cuyas tres estrellas alineadas forman el famoso Cinturón del Cazador, reconocible en cualquier rincón del mundo habitado.
Las aplicaciones móviles de astronomía como Stellarium, Sky Map o Star Walk han democratizado enormemente la observación del cielo. Apuntando el teléfono hacia cualquier zona del firmamento, estas aplicaciones identifican en tiempo real todas las estrellas, planetas y constelaciones visibles, superponiendo sus nombres sobre la imagen de la cámara. Son herramientas muy útiles para aprender, aunque los expertos recomiendan usarlas como apoyo y no como sustituto del aprendizaje activo, ya que memorizar unos pocos patrones clave proporciona una satisfacción y una orientación que ninguna aplicación puede reemplazar.
La contaminación lumínica es el mayor obstáculo para la astronomía aficionada en Europa. En España, los mejores cielos nocturnos se encuentran en Extremadura, La Palma, el Parque Nacional de Cabañeros y algunas zonas del Pirineo aragonés. El bortle de estas áreas, la escala que mide la oscuridad del cielo del 1 al 9, se sitúa entre 2 y 3, lo que permite ver a simple vista entre dos mil y cuatro mil estrellas y, en noches sin luna, la banda completa de la Vía Láctea cruzando el firmamento de horizonte a horizonte.
