La erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma: así fue el mayor desastre volcánico reciente de España

El 19 de septiembre de 2021, a las 15:12 hora local, el volcán de Cumbre Vieja en la isla canaria de La Palma comenzó a erupcionar tras semanas de actividad sísmica que habían alertado a los geólogos del Instituto Geográfico Nacional. Lo que siguió fueron 85 días, 8 horas y 41 minutos de erupción continua, la más larga registrada en la isla en el siglo XX y una de las más dañinas de la historia volcánica de España.
La erupción fue de tipo estromboliano, caracterizada por explosiones rítmicas que lanzaban fragmentos de lava incandescente a cientos de metros de altura y por la emisión de coladas de lava basáltica que avanzaban lentamente pero de forma imparable hacia el océano Atlántico. En total, la lava cubrió más de 1.200 hectáreas de superficie, destruyó casi 3.000 edificios, entre viviendas y establecimientos agrícolas, y sepultó una parte significativa de los principales cultivos de plátanos de la isla, el motor económico más importante de La Palma.
Las autoridades canarias ordenaron evacuaciones preventivas que afectaron a más de 7.000 personas en los municipios de El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte. La gestión de la emergencia fue elogiada internacionalmente: pese a la magnitud del desastre y a que la lava llegó a avanzar a pocos metros de algunas viviendas mientras sus propietarios miraban impotentes desde las zonas de exclusión, no hubo ninguna víctima mortal directamente causada por la lava. Las muertes asociadas a la erupción, tres en total, fueron consecuencia de accidentes relacionados con las labores de limpieza y los desplazamientos durante la emergencia.
El punto de encuentro de la lava con el océano generó uno de los fenómenos más espectaculares y peligrosos de toda la erupción. Al entrar en contacto con el agua del Atlántico, la lava a más de mil grados centígrados provocó explosiones de vapor y emitió nubes de gases tóxicos, principalmente cloruro de hidrógeno, que obligaron a establecer perímetros de exclusión marítima. Al mismo tiempo, la lava solidificada fue formando una nueva plataforma de tierra que amplió la superficie de la isla en más de 40 hectáreas.
La erupción terminó oficialmente el 13 de diciembre de 2021, cuando los sistemas de monitoreo confirmaron que la actividad sísmica y la emisión de gases habían caído por debajo de los umbrales de alerta durante suficientes días consecutivos. La reconstrucción de la zona afectada ha sido un proceso largo y complejo: además de los daños materiales directos, la erupción inutilizó infraestructuras clave, carreteras y redes de agua y electricidad, que tardaron meses en recuperarse. El impacto económico total se estimó en más de 800 millones de euros, aunque el turismo volcánico generado por el interés internacional en la erupción ha aportado una fuente inesperada de ingresos a la isla desde entonces.
