Los monos de Gibraltar: los únicos primates salvajes de Europa

El macaco de Berbería, Macaca sylvanus, es la única especie de macaco que vive fuera de Asia y la única población de primates no humanos que existe en estado semisalvaje en Europa. En su hábitat natural, este primate habita los bosques de cedro y encina del Atlas marroquí y argelino, donde sobrevive en condiciones cada vez más precarias debido a la deforestación.
El origen de la colonia gibraltareña es objeto de debate histórico. La teoría más extendida sostiene que los macacos fueron llevados al Peñón por los moros durante la ocupación árabe de la Península Ibérica. Una tercera teoría sugiere que fueron introducidos por los soldados españoles o los primeros colonos británicos como animales de compañía que escaparon y formaron una colonia silvestre.
La famosa leyenda que vincula la presencia de los monos a la soberanía británica aparece documentada por primera vez en el siglo XIX. Fue tomada en serio durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las privaciones del conflicto redujeron la colonia a apenas siete individuos. Winston Churchill envió un telegrama personal ordenando reforzar inmediatamente la colonia con nuevos ejemplares traídos de Marruecos.
Hoy la colonia cuenta con aproximadamente 300 individuos organizados en varios grupos con territorios definidos. La administración de Gibraltar gestiona activamente la población mediante la alimentación suplementaria, la atención veterinaria y el control de natalidad. Los macacos son la principal atracción turística del territorio.
Los macacos de Gibraltar son animales gregarios y relativamente tolerantes con la presencia humana, aunque no están domesticados. Los turistas son frecuentemente advertidos de no alimentarlos ni provocarlos, ya que los machos dominantes pueden ser agresivos y robar bolsas o cámaras.
La situación de su especie en Marruecos y Argelia es mucho más preocupante. El macaco de Berbería está clasificado como especie en peligro de extinción y sus poblaciones han disminuido en más del 50 por ciento en las últimas tres décadas. La paradoja es que la colonia de Gibraltar, mantenida artificialmente, es hoy una de las más sanas y numerosas de toda la especie.
