El tigre de Tasmania: el animal extinto cuyo genoma revela una historia de declive millonario

El tilacino o tigre de Tasmania, animal extinto del continente australiano

El tilacino, conocido popularmente como tigre de Tasmania o lobo de Tasmania, fue el mayor marsupial carnívoro del mundo moderno y uno de los animales más extraordinarios que han existido en nuestro planeta. Su aspecto era el resultado de la evolución convergente llevada al extremo: a pesar de no tener ningún parentesco cercano con los lobos o los tigres, había desarrollado una silueta, un cráneo y una dentadura sorprendentemente similares a los de estos depredadores placentarios del hemisferio norte, como respuesta a las mismas presiones evolutivas de caza activa en ecosistemas abiertos.

El último tilacino conocido murió el 7 de septiembre de 1936 en el zoológico de Hobart, en Tasmania, de una combinación de negligencia y frío. Su nombre era Benjamín y tenía probablemente entre doce y catorce años. Unas pocas semanas antes de su muerte, la especie había sido declarada protegida por el gobierno de Tasmania, tras décadas en que el gobierno había pagado recompensas por cada tilacino cazado para proteger la ganadería ovina. Esta ironía macabra, que la protección llegara cuando ya era demasiado tarde, convirtió al tilacino en uno de los símbolos más poderosos de la extinción causada por el ser humano.

Un estudio publicado en 2023 en la revista Nature analizó el genoma completo del tilacino a partir de muestras de un cachorro conservado en alcohol en el Museo de Estocolmo. Los resultados arrojaron una conclusión sorprendente: la diversidad genética de la especie ya era extremadamente baja hace unos dos mil años, lo que sugiere que la población llevaba mucho tiempo en declive antes de la llegada de los colonizadores europeos a Australia y Tasmania. Rastreando el árbol genealógico genético, los investigadores concluyeron que el tilacino había comenzado un declive lento e inexorable hace aproximadamente seis millones de años, posiblemente relacionado con cambios climáticos y la competencia con otros depredadores.

Pese a su extinción oficial, la fascinación por el tilacino no ha cesado. En los últimos años han surgido varios proyectos serios de desextinción basados en las técnicas de edición genética CRISPR. El más avanzado, liderado por el profesor Andrew Pask de la Universidad de Melbourne en colaboración con la empresa biotecnológica Colossal Biosciences, propone utilizar células madre del numbat, el pariente vivo más cercano del tilacino, como base para insertar los genes específicos del tilacino mediante edición genómica. Los responsables del proyecto hablan de un plazo de entre diez y veinte años para obtener un animal que se aproxime al tilacino original, aunque el camino tecnológico y ético que queda por recorrer es aún inmenso.

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